Azúcar en el café, SI o NO?

azúcar

El dilema está servido

Como todos nuestros lectores sabrán, en este blog apostamos por el café de calidad. Bien trabajado desde el origen, con todo lo que ello conlleva. Eso quiere decir que nos gusta la gente que respeta el producto y lo trata bien, ya sea el cafetalero, el barista o el consumidor. Por eso surge la cuestión, azúcar en el café, si o no.

Siempre se ha dicho que quien sabe beber café lo hace, oscuro y sin azúcar. Pero porque es así? Y que pasa si le añadimos azúcar a nuestro café? Muchos dirán que hacerlo es un pecado imperdonable. Otros que es cuestión de gustos. Pero que hay detrás de todo esto?

La calidad del producto

Hay que decir que la calidad del grano que utilicemos para preparar nuestros cafés es clave para educar el paladar de nuestros clientes. Por eso si usamos un café torrefacto o con muchos defectos nuestras tazas pueden ser imbebibles sin un endulzante. Por el contrario si usamos café fresco, con un tueste adecuado y preparado de forma correcta, encontraremos que no necesitamos azúcar para disfrutarlo.

La cuestión organoléptica

Es obvio que cuanto tomamos un producto sin aditivo alguno podemos diferenciar mejor sus aromas y sabores. Por eso las catas de café y de espresso se hacen sin añadir nada. Por lo tanto si queremos disfrutar de todas las cualidades de nuestra bebida es importante no ponerle azúcar.

La capacidad del barista

Aquí es cuando entra en juego el factor humano. Si compramos un excelente café pero nuestro personal no sabe prepararlo, nuestros clientes querrán endulzar un café quemado o sobre extraído. Por eso tener personal capacitado, que pueda enseñarle a nuestra clientela a disfrutar del café, siempre es una buena inversión.

El paladar del consumidor

Muchas veces nos hemos encontrado que en una cata, algunas de las personas confunden el sabor amargo con el ácido. Esto suele ocurrir con personas que no están acostumbradas a analizar los sabores y memorizarlos como hace un catador. Tenemos que recordar que no es lo mismo el ácido málico (manzanas) que el ácido cítrico (naranjas) y que nuestra lengua puede distinguir diferentes amargos. Por lo que puede que aunque el café tenga un punto de acidez elevado nuestro cliente lo identifique como amargo y decida ponerle azúcar.

Costumbres y gustos adquiridos

Muchos de los consumidores habituales de café afirman que toman café porque en su casa sus padres también lo hacían. Y no debemos olvidar el factor sociocultural que tiene esta bebida en nuestro entorno. Ya que ir a tomar un café es casi un ritual para mantener las amistades, resolver problemas y reforzar lazos familiares. Esta herencia cultural hace que muchas personas ni siquiera se planteen no ponerle azúcar al café, porque así lo han hecho toda la vida.

Personas golosas

Como dice el dicho popular, a nadie le amarga un dulce. Y es que está demostrado que el azúcar a nivel molecular se adhiere a la cafeína (responsable del sabor amargo), de tal modo que cambia su estructura de forma que no notemos tanto el amargo. Y como hay personas que prefieren mas el dulce que el amargo, suelen añadir endulzantes a todo lo que toman.

El azúcar y la memoria

Un estudio de la Universidad de Barcelona demostró que tanto el café y el azúcar por separado estimulan la memoria. Pero concluyo que juntos trabajan aun mejor. Por supuesto dejan claro que hay que consumir las cosas con moderación.

El azúcar refinado no es saludable

Es de conocimiento general que el azúcar blanco no es un producto saludable. No aporta nutrientes pero si calorías vacías. Ademas impide la acción quema grasa de la cafeína. Por este motivo muchas personas retiran el azúcar de su dieta.

Como hemos visto son varias las razones por las que una persona decide añadir o no azúcar. Pero esta no es la única sustancia que se adiciona al café. Pasa lo mismo con la leche, la nata y otros endulzantes como la miel, el jarabe de arce o de agave.

Por eso aconsejamos a los baristas que le pidan a sus clientes que prueben sus cafés sin aditivos, pero que los respeten si deciden añadir azúcar a sus bebidas. Es importante estar seguros de que estamos tratando el producto de manera correcta y garantizar un café de calidad. Pero si aunque tengamos un café dulce el cliente desea endulzar lo, no debemos recriminar sus actos. Al fin y al cabo, contra gustos no hay nada escrito. Ustedes que opinan?


Acerca de Noelia Granado

De foodie inexperta y curiosa a blogger y entusiasta de la cultura del café. Yo aprendo para comunicar a los demás todo lo que puedo sobre esta industria, que aunque millonaria mueve algo mas que dinero. Amante de la vida y del café.

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